Me desperté muy temprano porque ayer me acosté muy temprano también, y ante esa subyugación de la juventud carretera yo no le hago mucha justicia, así que cuando empezó el Rojo Fama contra fama apagué la tele y me puse a leer Imaginarios Urbanos de Néstor García Canclini para la bibliografía del Taller de sociología urbana: ciudad y pobreza y cuando relacionaban el crecimeinto de los ´80 y ´90 con un surgimiento concentrado en la comunicación como fuente de desarrollo me anduvo dando el sueño, luego vino el factor Televisa y Globo y anduve despertando -porque crecí con las producciones mexicanas como El premio mayor, Cadenas de Amargura, Dos mujeres y un camino y como no con las colombianas como Café con aroma de mujer- luego pese al encanto que me produce mezclar la cultura pop con lo doctrinario, me dispuse a dormir lo que no había dormido la noche anterior.
Fue un juego de determinismo no más, porque alguna vez iba tener que venirme el sueño que en las noches nunca me viene y entonces apagué la tele -y con esto que ahora tengo control no me tuve que parar- y amanecí hoy. Dormí mucho, soñé harto y me calenté harto también.
La cosa es que prendí la tele para ver la hora y eran como las 09:20 , después prendí el computador para ver una película que tengo bajando desde hace unos días atrás pero aún no estaba lista, por lo que actualicé un fotolog venido a menos y me preparé el desayuno.
Luego llegó la Laurita que es la gatita de la foto, que aunque no es virgen de seguro es más santita que yo antes de, porque mi gatita es una ternurita y me gusta tanto que sea mía y no de otras gentes. Es que pienso que cuando te decides a tener gatitos-y no perritos- tienes que ser consciente de que cualquier día pueden partir para no vovler más, muy triste por lo demás el final, pero ante esto, saberlo llevar no más, yo me hago la dura (aunque algunas gentes saben que soy muy pura) pero me cuesta desprenderme del sentimiento luego.
Cuento corto: Estuve pegada durante toda la mañana a la Laurita y le saqué fotos o jotos o joTTiTTTus como quiera llamarle, a mí eso cada vez me importa menos. Es tan amorosa y viejita, que ya ni le quedan dientes, pero mucho corazón tiene mi gordita linda, debe -nuestro amor- ser algo así como ese asunto del espejo; que lo tengo yo y es que también lo tienes tú, se da creo en casos adversos también, una tristeza muy grande , pero que a la Lauri y a mi no nos llegan. Es que a nosotras las balas que nos llegan, nos hacen cosquillas solamente.
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