domingo, 25 de noviembre de 2007

Laurita en el penúltimo día

Laura tocando el cielo: Es tan buena la Laurita que si la elevo al cielo, los ángeles (mis tocayos) de seguro me la intentarían quitar de las manos para que se quedara allá, con ellos y con el Tatita Dios.
La otra vez le comentaba a la Nachito que si la Laurita hubiese nacido persona y no gata, lo más probable sería que fuera adulta, creyente -como nuestro país- y mamá (pero malita pal sexo). Me tinca que sería como mamá que vive solamente por los hijos y se olvida de los trece trece.

Laura dejándose acariciar por mí: algo muy cotidiano que nos acercó y que hoy me permitirá enfrascar el recuerdo.






Laura haciéndose el aseo; mis gatitos fueron criados bajo la supervisión de la Laura y de la mía, han debido crecer con todas las normas de higiene que a la Lauri y a mí nos carcteriza. Porque nos gusta estar limpecitas, aunque a veces nos ensuciamos de puro gusto.






Laura disfrazada con un pañuelo vintage: Una vez leí -en una revista virtual para los cuidados de mi gato- un consejo que iba destinado a prevenir el estrés en los gatitos (porque son propensos al estrés los gatitos). Intenté seguirlos al pie de la letra y lo que me recomendaban, lo hacía yo. Los consejos iban desde pasarles una bolsita de papel con tirantes de lana para que se craneen, hasta disfrazarlos. Yo me inscribía/inscribo por disfrazarlos a ellos, disfrazarme yo y que corramos un poco. Mañana incluso tengo pensado antes de juntarme con María Ignacia a almorzar, pasar a la calle Rosas para comprar adornos y así hacer lucir a los gatitos que me quedan , los gatitos más guapos de la ciudad.

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