ABSTRACT: Me he sentido como las huás, pero pese a eso, tuve que levantarme de la cama y vestirme de flor para celebrar al Tató.
Parece que me di cuenta, mi salud estaba muy descuidada y la vida social estaba demasiado permisiva. La salud por lo general no me había pasado cuentas, pero desde anoche me he sentido tan como las hueás que tomé conciencia y comenzaré por dejar cosas y privilegiar otras.
En general la salud no es algo que me interese, seguramente con mis rozagantes y tiernos 21 años, pensaba que estaba demás. Tanto así que cuando uno está aburrido y busca el tarot en el femenino jamás posiciona la salud ante lo otros detalles más sabrosos.
Resulta que anoche tuve fiebre de viernes por la noche, hasta vomité y me hice pipí. Comencé a sentirme extraña cuando llegaba a mi casa, y sólo quería estar en mi cama, menos mal que del computador a mi cama no hay ni medio paso, así es que revisé mi correo habitual y el corporativo, y ya no di más, encendí la tele y quise dormir. Pasaron como dos horas en que me sentí como las reverendas y parece que pude dormitar. Ya como a las 02:00 am, me levanté y vomité y me hicé el pipí y la Nachito se dio cuenta, me dio a tomar una agüita de hierbas y el dolor de cabeza no se me pasaba.
Incluso mientras hacía la fila para sentarme en mi troncal, pensé que me cargaba esa gente que se siente siempre enferma, que no quiere más de la vida y sólo espera tener un fotolog para darlo a conocer. Yo estoy haciendo un poco lo mismo, pero nadie tiene ésta url, así que da igual.
Me sentí como las hueás desde las 00:00 hasta ahora, que son las 23:28, es decir, llevo alrededor de un día no queriendo más vida.
Y hoy me tuve que vestir de flor -así como de costumbre- porque se celebraba al Tató en su honomástico (esa palabra la detesto, y no sé porque me he puesto tan pusilánime para usarla, qué rabia igual) y me llamaba a cada rato para decirme que me apurara, que me estaba esperando y que no fuera floja. Y yo llorando por el dolor que atravesaba y bordeaba mi cuerpo, enrabiada por el dolor y por estar sola frente al mundo -en ese momento me sentía como las hueás, entonces no es de extrañar que pensara cosas como las hueás también- hasta que decidí meterme a la ducha, darme una ducha de una hora y algo, con el agua quemante a ver si algo me aliviaba, pero no, tenía el síndrome de los niños de cristal y pese a que mi cuerpo no puede ser menos de cristal, me sentía propensa a cualquier fisura.
Finalmente, en la tardecita de hoy llegó mi Nachito y me llevó al doctor, pero para mi mala fortuna estaba cerrado, así que me tomé un Diaren y me fui donde el Tató y fue él más feliz con mi llegada, yo a su vez la más feliz por haberlo hecho así de feliz y todos amenos y contentos. Como a las 22:13 me cine y ya estoy acostada porque me sigo sintiendo como las huéas. Así que yachao no más.
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