domingo, 15 de julio de 2007

Yo hablo como yo, me muevo como yo, gesticulo como yo

Todos los días me gustan un poquito más las gomas; las mías, las de mi mamá, las de mis amigas, la de la gente mayor incluso me gustan.
Pero siempre me gustan más las caderas masculinas, y es que esa parte que se venera - de forma silenciosa que ante la familia debe esconderse para la no sanción moral y los enlaces que se harían con la promiscuidad y con la falta de decoro- con aliento maravillado. Ya es mucha la superposición de la cadera a cualquier otro elemento.
Y parece que fue mucho el silencio.

1 comentario:

-Slowhand- dijo...

Las caderas son dos montes que marcan el inicio del valle del pubis jajajaja
saludos huracana